Faltaban unos pocos minutos para que empezara su examen. El opositor estaba de pie frente a la puerta a través de la cuál se podía escuchar al anterior en la lista terminando el suyo. Miró impaciente su cronómetro y su DNI que apretaba en la mano izquierda, sin saber si la impaciencia era porque quería que llegase el momento o porque no quería. Aquel artículo 1393 del Código Civil le había traído por la calle de la amargura durante todos los meses anteriores. Pensó en aquellos temas que siempre se le iban de tiempo y en aquel otro que odiaba profundamente de forma totalmente irracional. De repente, el anterior opositor paró de hablar y se hizo un silencio incómodo, sólo roto por el sonido de la silla al retirarse de la mesa cuando se levantaba.
El secretario del Tribunal abrió la puerta y, mientras el anterior opositor salió de la Sala, dijo en voz alta:
- Marcelino Álvarez Fuentes.
El momento había llegado. Alea jacta est! se dijo a sí mismo.
(Este relato no tiene relación alguna con la historia que es motivo principal de este blog).
Pues ya está. La próxima vuelta atrás para el día de las notas, porque el examen y el ínter valo de después no tienen demasiada intriga.
ResponderEliminarAbrazooo
Hola Gabiliante.
EliminarEn los exámenes orales como este, las notas las recibes ese mismo día a última hora y, si apruebas, en unos días te tienes que poner a estudiar el siguiente examen y, si no, tienes que descansar para volver a ponerte a estudiar... Así que la intriga siempre continúa...
Abrazoooo...
¡Ay, Mercedes! Yo también he sido opositora y este micro me ha dado un pellizquito en la memoria. Qué importante y qué difícil a veces cuadrar los temas al tiempo... Se siente la tensión y el nerviosismo que invade a tu protagonista. Ojalá tenga suerte, pobrecito. Buena historia.
ResponderEliminarYa te digo, Marta. Yo lo sufrí en mis carnes... ese momento es el peor. Luego entras, sacas las bolas de los temas y, si te lo sabes, no te tranquilizas hasta que has hecho el esquema de los temas que te han tocado (que en 5 minutos para 6 temas, da para poco esquema).
EliminarDigo lo mismo... Ojalá pueda cantar los temas para que nadie le pueda quitar el aprobado.
Muchas gracias. ;)
Una buena propuesta para el reto de El Tintero, con ese protagonista que tiene que administrar muy bien su tiempo para salir airoso de estas pruebas. El tiempo a veces escasea. Saludos.
ResponderEliminarDesde luego y no sabes hasta qué punto: siempre falta tiempo...
EliminarSaludos.
El tema del tiempo está muy presente en tu relato, con ese artículo que ha hecho renegar al personaje durante meses. Y en los minutos de espera.
ResponderEliminarBien contado, Un abrazo.
Es un artículo bastante complicado... por propia experiencia lo digo...
EliminarOtro abrazo para ti 🤗
Uy... Opos... Siempre pienso que hay que ser muy valiente para presentarse...
ResponderEliminarJajajaj, me parto. Pues no sé, no me considero más valiente que la media pero aquí me tienes... jajaja. Creo que lo que hay que tener es mucha moral y poco sentido del ridículo... 🤪
EliminarHola, Mercedes, llego a estrenarme en tu blog y me ha gustado el tema que usas para abordar el reto, pues el tiempo es el rey aquí, primero todo el que inviertes para preparar al examen, luego ya con la fecha encima, los nervios y dudas, y llegada la hora cero, ¡zas! te llenas de valor y mandas al tiempo a arrinconarse lejos de ti, donde no te estorbe para poder fluir de maravilla y que no te toquen la campana antes de terminar de exponer.
ResponderEliminarBuen aporte y bien marcado el protagonismo del tiempo. Un abrazo.
Hola Harolina:
EliminarPues me alegro que te hayas estrenado en el blog porque es precisamente esto lo que quería subrayar: el tiempo en sus diversas formas a la hora de entender un examen, pero sobre todo, en esos minutos antes de entrar que son endemoniados, tanto si el anterior sale antes de tiempo como después.
Abrazos.
Y lo nervioso que se pone uno antes, durante y después de los exámenes. Un abrazo
ResponderEliminarDesde luego. Conciliar el sueño se hace muy complicado. Abrazos.
EliminarLa vida de los opositores es muy dura y en un instante te lo juegas todo...Saludos!
ResponderEliminarlady_p
Hola:
EliminarTambién es dura la vida de los que trabajan en consultoras, asesoras financieras, bolsa, de los camioneros que hacen viajes largos, de los que trabajan en navieras con desplazamientos de meses, de los militares en misión en el extranjero, de los policías infiltrados, de los pilotos y tripulaciones de aerolíneas internacionales, etc. Cada profesión tiene su dureza pero algunas desde luego lo son más que otras. No creo que la de opositor sea más dura que la de cualquiera de los anteriores, pero es mi opinión como persona que aprobó. No sé qué hubiera pensado si hubiera suspendido, claro.
Saludos.
Seguro que opositaba a notarías.
ResponderEliminarJajaja, no, esto pasa en todas las oposiciones de grupo A1. 🤣
EliminarPues bien leido, yo si que le encuentro relación con el tiempo! Todo es cuestión de tiempo, hasta unas oposiciones! Je, je! Un abrazote Mercedes!
ResponderEliminarDesde luego que lo son, tanto la preparación como los exámenes. Si el opositor no canta los temas en el tiempo reglado para cada uno, suspende porque quiere decir que no les ha dedicado el tiempo que se precisa para un desarrollo correcto..., así que imagínate si no tiene que ver... 🤦♀️
Eliminar¡Otro abrazote para ti, Marifelita! 🤗
Experiencias ajenas me provocaron alergia a las oposiciones, por lo que nunca pasé por ninguna. En una carrera vas dando pasos hacia adelante, independientemente de lo que hagan tus compañeros de fatigas, sin embargo, en una oposición, si el último examen no te permite aprobar, en la siguiente convocatoria tienes que volver a empezar por el principio. Aunque no he pasado por ese trance tu escrito me lo ha hecho vivir como si así hubiera sido. Buena aportación al reto, Mercedes.
ResponderEliminarUn abrazo.
Exactamente así es. En mi experiencia, es el peor momento. Luego sacas las bolas y ahí ya depende: si te lo sabes, bien; si no, fatal. En fin, batallitas de la ocasión.
EliminarUn abrazo.
Muy curioso. Obsesivo. Enhorabuena.
ResponderEliminarHola Guille. No todo opositor es obsesivo por naturaleza, pero, al tener que buscar la perfección en saberse los temas (que no es sólo repetirlos como un papagayo como se dice, sino entender su contenido porque si se te olvida algo tienes que saber cómo cubrir ese espacio de tiempo sin titubear ni perder el tiempo), se acaba siendo muy obsesivo para ellos.
EliminarGracias. 😊
Uy, has puesto un gran ejemplo de cómo transcurre el tiempo cuando uno está nervioso... Cada detalle se siente intensificado, tal cual lo narras. Muy bien...¡Contagias los nervios!
ResponderEliminarUn abrazo
Hola:
EliminarEs que es difícil no ponerse nervioso en ese momento... encima estás cansado y has dormido fatal... una maravilla de momento vamos... 🤪
Otro abrazo para ti.
Hola Mercedes. A veces un pequeño instante de tiempo puede ser una eternidad, y esa espera en la que Marcelino se juega su futuro parece que en efecto se le ha hecho eterna, o casi porque todo llega y finalmente le ha tocado el turno. Nos quedamos sin saber si ha aprobado, aunque se le ve cara de buen estudiante. Un abrazo.
ResponderEliminarHola Jorge, eso espero que apruebe que, como han dicho antes, si no tiene que volver a empezar en la siguiente convocatoria. A ver si otro reto me da y escribo sobre eso... O sobre que aprueba este examen... lo que no quiere decir que apruebe la oposición, que quedan los prácticos... 😱
EliminarUn abrazo.
Me recordaste mis épocas de estudiante, la falta de tiempo para preparar los exámenes y tanto más, buen relato de tiempo, saludos.
ResponderEliminarPATRICIA F.
Gracias, Patricia, por pasarte y por el comentario.
EliminarSaludos.
Nunca es tarde, nunca es temprano, nunca es algo que no existe y que creamos para seguir sintiendo que somos reales. Todo es una invención de nuestras mentes aterrorizadas de no ser.
ResponderEliminarEn este caso, lo que preocupa y aterroriza no es "no ser" (que queda genial así en general, muy filosófico), sino "no saberse los temas", mucho más mundano y concreto. Aparte no veo dónde he usado yo la palabra nunca: en este caso, lo que hay es la esperanza de poder aprobar ya. Es más, al opositor sí le interesa el tiempo y lo que más le preocupa es no aprobar nunca, por lo que para él ese nunca sí puede llegar a existir: es una posibilidad más dentro de las múltiples alternativas que pueden o no darse.
EliminarEn cuanto a si somos reales o no, esa es una cuestión que nada tiene que ver con el tema planteado. Ahora bien, en el momento en el que tienes que entrar ahí, ya te digo yo que la escena es muy real, tanto para el tribunal como, especialmente, para el opositor. Y tanto cuando recibes un aprobado como un suspenso, también es todo muy real. No es ese el momento en el que más piensa el interesado sobre aquella frase de Hamlet: "to be or not to be, that is the question".
Curioso micro relato donde muestras como el tiempo en esas circunstancias es valiosísimo y perder un segundo puede hacerte perder un puesto de trabajo para toda una vida.
ResponderEliminarUn abrazo Mercedes
Puri
Sip, exactamente... una verdadera pesadilla hasta que se domina cómo decir los temas en el tiempo correcto...
EliminarUn abrazo Puri.
Ah!! Y es que el tiempo son nervios que en muchas ocasiones nos reconcome por dentro.
ResponderEliminarDesde luego... no se ve el final hasta que te dan el aprobado... en nuestro caso tras dos exámenes orales de una hora cada uno, un examen de idiomas y dos examenes prácticos cada uno de 10 horas. Así que al final ya no sabes si estás aquí o en otro mundo... Eso sí, sueñecito reparador no te lo quita nadie después... 😱😁
EliminarHola Mercedes, el tiempo también se mide en una situación esperada, o deseada... Afloran los nervios, tal vez inseguridades por el no saber aún. Se entiende al opositor ante ese examen oral, para algunos esos momentos de espera pueden resultar eternos, es mucho lo que hay en juego, y hasta los segundos cuentan.
ResponderEliminarUna buena aportación sobre el tiempo.
Un abrazo.
Hola Mila, desde luego. Como he dicho en un comentario anterior, aunque no seas obsesivo, te vuelves obsesivo... al menos hasta que se termina la oposición y todo en lo que se piensa al principio es que odias los relojes y quieres tirarlos todos a la basura... 🤣
EliminarGracias y otro abrazo de vuelta.
Hola Mercedes el relato, viene muy bien en el tiempo y sobre todo ahora que la gente se presenta a tantas oposiciones. El tiempo de estudiar es muy largo comparado con el tiempo para el examen sea escrito, oral, o lo que se inventen. Bien contado. Un saludo..
ResponderEliminar"El tiempo de estudiar es muy largo comparado con el tiempo para el examen sea escrito, oral, o lo que se inventen".
EliminarAl tener que demostrar que se es mejor que cualquier otro que se presente al examen (o al menos que todos los que suspendan), se necesita saber las cosas muy bien, así que, como bien dices, es mucho mayor el tiempo que se necesita para la preparación del examen que para el examen en sí.
Muchas gracias por pasarte y por el comentario.
Saludos cordiales.
Es que de ese instante depende el resto de nuestro tiempo. Aun cuando "aplazar" sea "dejar par más tarde", uno quiere, aspira en estos casos a seguir sin interrupciones por la cinta transportador del tiempo. En otros, bien quisiéramos detenerlo. Un abrazo
ResponderEliminarDesde luego, 100% de acuerdo, Juana. Pero el tiempo discurre como le da la gana, nos pongamos los demás como nos pongamos.
EliminarOtro abrazo de vuelta para ti.
Uff, qué momentos antes de entrar a un examen oral . Lo has clavado, Mercedes. Un abrazo!
ResponderEliminarY que lo digas Lola. ¡Qué mal se pasa! Otro abrazo de vuelta. 🤗
EliminarAntes y después del examen el tiempo va a una velocidad diferente y los nervios también. ;-)
ResponderEliminarAbrazo Mercedes
Desde luego, muy complicado manejarlos en esas circunstancias.
EliminarAbrazo, Amaia.